El año
pasado uno de mis contactos posteó un enlace en mi muro de Facebook, me
invitaba a compartir la experiencia que él tuvo con la lectura de Saga, un cómic
que, me dijo, sería de mi agrado tanto que me convertiría en fan desde el
primer número. No se equivocó: desde que abrí el link de descarga y cargué el
primer archivo en mi lector de cbr s supe que esa historia era de las mías,
aquellas que me definen como freak. La historia es de Brian K. Vaughan y las ilustraciones de Fiona Staples.
Así es como una idea se vuelve real
“¿Me estoy cagando? Se siente como si me
estuviera cagando”, es la primera línea de diálogo que sigue a la narración con
que comienza el cómic. Vemos el rostro de una mujer morena de cabello oscuro
con tinte verde, sus mejillas están sonrojadas y parece que hay sudor en su
frente. En la segunda página se distingue que la joven tiene un par de alas y
un hombre inspecciona el parto. “Pero las ideas son cosas muy frágiles”,
continúa el narrador al pie de ese cuadro.
Nace una niña, Hazel, quien es producto de la
unión sexual de Alana, una madre nacida en Landfall, el planeta más grande de
la galaxia donde sucede esta historia, que le aporta a su herencia genética la
nada despreciable cualidad de poseer alas, y de Marko, proveniente de Wreath,
el único satélite del enorme planeta mencionado antes, cuya raza se distingue
por tener cuernos y hablar en esperanto.
La narración corre por parte de
Hazel, quien rememora los hechos acaecidos desde su nacimiento. En la historia
vemos como la nueva familia tiene que escapar, pues ambos bandos buscan evitar a
toda costa que se dé a conocer la noticia de hubo quienes dejaron de lado las
armas para, en cambio, buscar el amor. Esta es una de las ideas principales que
nos expresa a los lectores el guionista, por medio del Príncipe Robot IV, “Porque
lo opuesto a la guerra es joder” (coger pues).
Este robot (que me recuerda al del anime FLCL de Gainax) es uno de los perseguidores que tiene Hazel
desde que nació, además de los caza recompensas, The Will y The Stalk. Esta
última es una mujer araña de cabello rubio que, al parecer, tiene una relación
con el primero. Además de las representaciones metafóricas de la realidad, como
lo que sucede con los prisioneros de guerra y la explotación sexual de menores,
Saga tiene una historia interesante. Alana es una mujer divertida y
sorprendente humana que, confieso, hizo que me enamorara de ella.
Uno de los
puntos que rescato de este cómic, sin dejar de lado el fenómeno que está
causando en las convenciones y círculos de geeks, es su mensaje en pro de la
paz. Parece que esta unión amorosa entre Alana y Marko se da por influencia de
una novela escrita por un cíclope, Mr. Heist, que la publica con el objetivo de
crear lazos entre ambos bandos para terminar con esa guerra.
Izabel, la
niñera fantasma de Hazel, es una adolescente con el abdomen escindido y sin
piernas, cuyos intestinos astrales flotan debajo de su cuerpo. Su pueblo quedó
en medio de la guerra y cuando hace su aparición en el cómic lo hace en medio
de un grupo de niños fantasma que lucen marcas de violencia en sus cuerpos de
ectoplasma. Por un lado Vaughan escribe estos escenarios y situaciones
increíbles que le dan un toque especial a su historia y por el otro no deja de
hablar, al menos con ciertas frases de los personajes, de los efectos
colaterales que tiene el conflicto.
Por si esto fuera poco, Fiona Staples se encarga de que el cómic sea una experiencia visual de otro nivel: los escenarios, planetas, bestias y una foca con piernas que ya vi incluso en peluche hacen que sea ésta una buena lectura para los que gustamos del género, y para los que no es una buena opción para acercarse a lo fantástico. Y por último, aunque leerlo en digital es fácil creo que es bueno comprarlo en impreso, primero porque es bueno apoyar estas iniciativas y segundo porque es coleccionable.





excelente escrito, este comic es el mejor!!! tanto dibujo como historia c:
ResponderEliminarGracias, justo acabo de ver el número tres en el puesto de revistas y ya me había terminado mi dinero en un libro jeje.
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