jueves, 10 de julio de 2014

SAGA: Ciencia Ficción, dos razas en guerra (una combate con magia y la otra con tecnología), bosques de cohetes y planetas que son embriones de bestias espaciales.



El año pasado uno de mis contactos posteó un enlace en mi muro de Facebook, me invitaba a compartir la experiencia que él tuvo con la lectura de Saga, un cómic que, me dijo, sería de mi agrado tanto que me convertiría en fan desde el primer número. No se equivocó: desde que abrí el link de descarga y cargué el primer archivo en mi lector de cbr s supe que esa historia era de las mías, aquellas que me definen como freak. La historia es de Brian K. Vaughan  y las ilustraciones de Fiona Staples.


 Así es como una idea se vuelve real


 “¿Me estoy cagando? Se siente como si me estuviera cagando”, es la primera línea de diálogo que sigue a la narración con que comienza el cómic. Vemos el rostro de una mujer morena de cabello oscuro con tinte verde, sus mejillas están sonrojadas y parece que hay sudor en su frente. En la segunda página se distingue que la joven tiene un par de alas y un hombre inspecciona el parto. “Pero las ideas son cosas muy frágiles”, continúa el narrador al pie de ese cuadro.

             Nace una niña, Hazel, quien es producto de la unión sexual de Alana, una madre nacida en Landfall, el planeta más grande de la galaxia donde sucede esta historia, que le aporta a su herencia genética la nada despreciable cualidad de poseer alas, y de Marko, proveniente de Wreath, el único satélite del enorme planeta mencionado antes, cuya raza se distingue por tener cuernos y hablar en esperanto.

            La narración corre por parte de Hazel, quien rememora los hechos acaecidos desde su nacimiento. En la historia vemos como la nueva familia tiene que escapar, pues ambos bandos buscan evitar a toda costa que se dé a conocer la noticia de hubo quienes dejaron de lado las armas para, en cambio, buscar el amor. Esta es una de las ideas principales que nos expresa a los lectores el guionista, por medio del Príncipe Robot IV, “Porque lo opuesto a la guerra es joder” (coger pues).




            Este robot (que me recuerda al del anime FLCL de Gainax) es uno de los perseguidores que tiene Hazel desde que nació, además de los caza recompensas, The Will y The Stalk. Esta última es una mujer araña de cabello rubio que, al parecer, tiene una relación con el primero. Además de las representaciones metafóricas de la realidad, como lo que sucede con los prisioneros de guerra y la explotación sexual de menores, Saga tiene una historia interesante. Alana es una mujer divertida y sorprendente humana que, confieso, hizo que me enamorara de ella.

            Uno de los puntos que rescato de este cómic, sin dejar de lado el fenómeno que está causando en las convenciones y círculos de geeks, es su mensaje en pro de la paz. Parece que esta unión amorosa entre Alana y Marko se da por influencia de una novela escrita por un cíclope, Mr. Heist, que la publica con el objetivo de crear lazos entre ambos bandos para terminar con esa guerra.

            Parafraseando una línea de Neil deGrasse Tyson en Cosmos: “El problema con los pueblos que glorifican sus hazañas militares es que terminan pereciendo por una de éstas”. Y es que estamos en una época en que todo o casi todo el entretenimiento que se vende y publicita en los medios está directa o indirectamente relacionado con la guerra y lo glorioso que es matar nazis, covenants o zergs. Aunque yo mismo soy consciente de lo divertido que es pasar cuatro o cinco horas jugando Starcraft en línea reconozco esta tendencia de las películas, videojuegos, cómics, novelas y demás productos enfocados al público joven.


           Izabel, la niñera fantasma de Hazel, es una adolescente con el abdomen escindido y sin piernas, cuyos intestinos astrales flotan debajo de su cuerpo. Su pueblo quedó en medio de la guerra y cuando hace su aparición en el cómic lo hace en medio de un grupo de niños fantasma que lucen marcas de violencia en sus cuerpos de ectoplasma. Por un lado Vaughan escribe estos escenarios y situaciones increíbles que le dan un toque especial a su historia y por el otro no deja de hablar, al menos con ciertas frases de los personajes, de los efectos colaterales que tiene el conflicto.





        Por si esto fuera poco, Fiona Staples se encarga de que el cómic sea una experiencia visual de otro nivel: los escenarios, planetas, bestias y una foca con piernas que ya vi incluso en peluche hacen que sea ésta una buena lectura para los que gustamos del género, y para los que no es una buena opción para acercarse a lo fantástico. Y por último, aunque leerlo en digital es fácil creo que es bueno comprarlo en impreso, primero porque es bueno apoyar estas iniciativas y segundo porque es coleccionable. 




2 comentarios:

  1. excelente escrito, este comic es el mejor!!! tanto dibujo como historia c:

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    1. Gracias, justo acabo de ver el número tres en el puesto de revistas y ya me había terminado mi dinero en un libro jeje.

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